Te vas volviendo consciente de tu respiración inhalar exhalar inhalar exhalar, de a ratos tardás más en respirar y vas cambiando el ritmo mientras sentis tu garganta como un nudo elástico, como un túnel que lleva al vacío. Ahí están tus pulmones inhalar exhalar, los vaciás, los llenás de ese bien imperceptible, de ese vapor seco y se abren y comprimen como un acordeán con notas silbadas.
No querés sentirlo más, no querés ser más consciente de este mecanismo ensordecedor que demanda toda tu atención como el tic tac del reloj cuando no podés dormir tic tac inhalar exhalar. Pensá en otra cosa que se va a dar cuenta... no, no dejés de respirar...! Ahora estás forzada a tomar una bocanada de aire... si, es seguro que se dió cuenta de lo que te está pasando, si, te está mirando y suspira... que suerte que tiene... No está forzado a ver el movimiento interno de sus músculos, el correr de su sangre, los latidos de su corazón ni el tic tac inhalar exhalar, ni el escalofrío que nace en tu espina dorsal y que se mueve por tus brazos y sale por tus dedos que se aprietan fuerte en tus rodillas inhalar exhalar, el ruido es estrepitoso.
Ahora sentís todos tus sentidos, seguís las espirales de tus huellas dactilares que el dibuja mientras el mundo con todo su caos de sangre, ruido, mugre, violencia, opresión, tic tacs y muerte esta depurándose por tu boca en un suspiro previo a.